Diego trabaja con lo mejor de hoy, como cualquier estudio puntero. Pero son herramientas: el diseño sigue naciendo como siempre, de una conversación contigo y de su mano, trazo a trazo, hasta que está lo que tienes en la cabeza. Por eso no hay dos iguales.
Todo empieza hablando. Qué quieres, por qué, dónde. Diego escucha y apunta, y la idea ya empieza a tomar forma.
A mano, en papel o en el iPad. El diseño se dibuja y se ajusta contigo las veces que haga falta, hasta que es exactamente lo que tenías en la cabeza.
Con el dibujo cerrado, la termocopiadora lo pasa a stencil para colocarlo en tu piel al milímetro.
Y entonces, la máquina. Una pieza única que no va a llevar nadie más.



Lo que más se lleva: trazo fino, piezas pequeñas y con significado.











Su sello. Realismo en negro y gris que te sigue con la mirada.








Lobos, panteras, tigres y leones. Old school a color o realismo.













Gallos, águilas, golondrinas y búhos.







Del día de muertos a la calavera clásica.








Un clásico que no pasa de moda.





Anubis, Zeus, Ganesha, demonios y una espalda azteca.







Eren de Ataque a los Titanes, Darth Vader, Jack Skellington y compañía.





Pin-ups, sirenas, gitanas y enfermeras, como manda la tradición.









Rosas, relojes y retratos en negro y gris.




¿Ese nombre que ya no quieres ver? ¿El tribal de hace veinte años? ¿Uno que salió mal? Diego lo redibuja a mano para convertirlo en una pieza nueva que lo tape por completo.
y nadie sabrá lo que había debajoCaso real: debajo había letras y números. Diego dibujó una granada a su medida y hoy no queda ni rastro.
Diego lleva su equipo portátil allá donde haga falta: bodas, cumpleaños, fiestas privadas, eventos de marca. Ha dejado tinta de Ibiza a Marbella y de Bilbao a Buenos Aires. Tus invitados se llevan un recuerdo que no se borra.
Es el aprendiz del estudio: te escucha, toma nota de tu idea y se la pasa a Diego por WhatsApp o por correo. El dibujo lo hace Diego. Siempre a mano.
La IA toma nota. El dibujo, a mano.Estudio en el centro. Dirección al confirmar la cita.
Con cita previa.
Las fechas, en Instagram.
Temporada en Argentina.
Todo el año en su estudio del centro de Sabadell (la dirección se da al confirmar la cita) y habitualmente en Barcelona. Va y viene a Bilbao, con fechas que anuncia en su Instagram, y suele pasar el invierno tatuando en Buenos Aires.
Sí. Trabaja con iPad Pro y termocopiadora, como cualquier estudio de hoy, pero cada diseño lo dibuja él, a mano, desde hace más de 30 años. Nace de la conversación contigo y se ajusta hasta que es lo que tienes en la cabeza, así que no hay dos iguales. La inteligencia artificial no diseña nada: Dieguito solo toma nota de tu idea.
Realismo en negro y gris (ojos, relojes, retratos), minis y fine line, old school a color (panteras, gallos, golondrinas, dagas, pin-ups), calaveras, deidades, cultura pop y ornamental.
Depende del diseño, del tamaño y de las sesiones que necesite. Cuéntale tu idea y Diego te pasa presupuesto.
Sí. Diego redibuja a mano una pieza nueva que tape por completo el tatuaje que ya no quieres. Mándale una foto del actual por WhatsApp o Instagram para que vea qué se puede hacer.
Sí. Lleva su equipo portátil a bodas, cumpleaños, fiestas privadas y eventos de marca. Ha tatuado en Ibiza y en Marbella, entre otros sitios.
Cuéntale tu idea a Dieguito, el asistente de esta web, rellena el formulario de contacto si prefieres no hablar con una IA, o escribe directamente a Diego por WhatsApp (+34 651 516 642) o por Instagram (@sandiegotattoo).


De Buenos Aires a Sabadell, con más de 30 años de tatuajes a sus espaldas. Motero, rockero, de asado argentino de toda la vida y del River. Y cuando le dejan, algún partido de pádel.